El análisis previo a la comunicación

Análisis de comunicacion

Realizar un análisis detallado previo a las acciones de comunicación debe convertirse en una constante en la planificación de nuestros mensajes corporativos.

Da lo mismo si se trata de comunicación política, empresarial o de cualquier otro tipo de organización; la planificación, nunca nos cansamos de decirlo, es fundamental para encarar con éxito el trabajo. Y esto es así en, al menos, cuatro términos:

1. El análisis inicial nos descubre elementos que de otra forma no tendríamos en cuenta.

2. Facilita el trabajo, ya que, en campañas de larga duración podemos establecer hitos de comunicación con tiempo suficiente sobre los que ir configurando nuestras acciones y mensajes.

3. Evita el trabajo en balde. Observar lo que hace la competencia y el contexto en el que debemos movernos nos evitará sorpresas.

4. Trabajo con perspectiva. Conoceremos qué hemos hecho bien y qué mal, evitando repetir errores pasados y optimizando nuestros recursos.

¿Qué debo tener en cuenta en el proceso de análisis?

Lo primero de todo, saber de dónde parto. Cuál es la situación actual que me rodea, si mis mensajes llegan como quiero y a aquellos que quiero que lleguen -y si ese es el destinatario ideal-, etc.

Para conocer en detalle cúal es mi situación podemos utilizar herramientas bastante precisas: como el análisis PEST (Political, Economical, Technology y Social) Con esta metodología, podemos tener en cuenta, por ejemplo, los nuevos actores en el gobierno tras unas elecciones y la nueva agenda política que se establece. Así, en el caso de una ciudad como Valladolid, con un gobierno continuado de más de 20 años, el cambio de equipo de gobierno obliga a observar en detalle la comunicación con los nuevos “inquilinos”.

Una vez que conocemos qué se mueve a nuestro alrededor, podemos reflexionar sobre nosotros mismos. Y qué mejor forma de hacerlo que utilizar el tradicional DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) Una importante herramienta de análisis y reflexión que nos obliga a mirarnos el ombligo. Es muy importante tener certeza de la situación en la que nos encontramos, por lo que el análisis debe ser honesto.

Y, por último, nunca está de más atender a lo que hace la competencia. El benchmarking nos da una idea de las mejores prácticas existentes en temas de comunicación, comparar productos y servicios para trasladar ese saber hacer a nuestra propia metodología de trabajo.

INDICADORES

Pero ¿Cómo concretamos ese análisis? ¿Cómo tenemos certeza de que la interpretación de los resultados analizados es la correcta?

Ahí es donde entran en juego los indicadores. Antes del análisis, deberemos usar, o desarrollar, nuestros propios indicadores. Para ello, utilizaremos técnicas de metodología de la investigación, operacionalizando, de manera coherente, esos indicadores.

Para temas de comunicación, podemos echar mano de las nuevas tecnologías y tendencias en Redes Sociales. Así, un indicador cuantitativo será el que nos den las estadísticas de nuestros perfiles sociales: número tweets, seguidores, likes, alcance de nuestros post, etc. O la repercusión de nuestro website: páginas más vistas, índice de rebote, procedencia geográfica, dispositivo de visualización, etc.

Junto con los indicadores cuantitativos, desarrollaremos complementarios cualitativos. Aquí debemos observar características sociológicas, de análisis de mercado, que nos permitan afinar más en el resultado final.

Por último, cruzaremos y analizaremos los datos conjuntos, estableceremos unas conclusiones y aplicaremos la estrategia más adecuada.