El valor del dato y el periodismo del futuro

El valor del dato

La reciente publicación de los denominados Papeles de Panamá, compartidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación -que integra a 107 empresas de periodismo en 78 países-, ha removido la conciencia de propios y extraños, con divergentes consecuencias.

A los implicados, potenciales defraudadores fiscales, les alecciona (no sé si moralmente) sobre la inconveniencia del fraude y las consecuencias de dejarse arrastrar por los cantos de sirena del poderoso caballero don dinero.

A la sociedad, aquejada de una incurable desidia, le devuelve la confianza en los poderes democráticos; aunque el que confiera esa esperanza quede al margen de la triada liberal, léase legislativo, ejecutivo y judicial. Así, el Cuarto Poder retoma su dignidad primigenia para arrojar luz sobre hechos noticiosos, de interés general, alejados de provechos poco honorables.

Y en ese escenario, el periodismo de datos asume un papel relevante. El análisis pormenorizado de datos procedentes de distintas fuentes de información, permite a los nuevos profesionales de la prensa afrontar retos hasta ahora difíciles de conseguir. Apoyados en aplicaciones informáticas especializadas, los periodistas extraen los contenidos más importantes con el fin de hacer comprensible y accesible esa información a la audiencia. En este sentido, la apertura de datos por parte de las administraciones y organismos públicos y privados favorece ese análisis y uso pertinente de las informaciones. Así, empresas infomediarias abordan la construcción de aplicaciones basadas en el open data con el fin de facilitar el cálculo y control al usuario -además de la lógica rentabilidad económica-.

Una mezcla interdisciplinar, a caballo entre las ciencias informáticas, la sociología y el periodismo, posibilita la construcción de piezas informativas de gran consistencia. De esta forma, en el proceso de extracción, la utilización de herramientas como Scraperwiki o Datawrapper facilitan la tarea. A continuación, es necesario interpretar los datos, echamos mano entonces de técnicas de análisis cuantitativo y cualitativo; aquí, la metodología de investigación social permite afrontar el trabajo de una manera solvente, en base a un guión académico, en donde la estadística desempeña un papel relevante como instrumento de trabajo. Por último, el periodismo -la comunicación- da forma a lo recopilado, analizado e interpretado; elige los formatos más apropiados, define las estrategias y mensajes más pertinentes y delimita los destinatarios finales de ese trabajo.

Pero el acceso a esos datos no siempre es fácil. En primera instancia, debemos tener clara cuál es la finalidad de lo que queremos conseguir: información, denuncia, utilidad pública, etc. El formato y estructura que seguirá nuestro documento tendrá en cuenta el destinatario final, así, se brindarán datos en bruto, se harán interpretaciones de los mismos resúmenes que compilen lo más granado de la información. Sobra decirlo, pero el celo profesional siempre estará presente, proporcionando en todo momento las referencias a fuentes primarias y secundarias, citando a los autores en orden y concierto adecuado y dejando claro la intención del artículo compuesto.

Hoy en día, entre entidades públicas y privadas, contamos con una buena base que nos ayudará componer nuestras piezas. Las distintas legislaciones, así como la tendencia a una gobernanza “transparente” posibilitan el acceso a una cantidad ingente de datos de los más variados sectores, desde tráfico y salud a medioambiente, finanzas o urbanismo, entre otras mil posibilidades.

La llegada y uso generalizado de Internet nos ha hecho las cosas un poco más fáciles a los periodistas -y al común de los mortales-; se trata de bucear un poco. En la red de redes encontraremos una amalgama de webs con información valiosa. La UNESCO y su repositorio de acceso abierto (OAR) pone a disposición pública una valiosa colección de libros en línea con licencia abierta Creative Commons. De forma similar, el Banco Mundial ofrece un compendio de datos actualizados sobre el desarrollo de los países en todo el mundo, con la posibilidad de filtrar por temáticas o indicadores. O la geolocalización, que también dispone de un amplio abanico de recursos, como el OpenStreetMap (OSM) que proporciona un amplio repositorio cartográfico de consulta libre.

Por último, recomendar fervientemente la lectura en profundidad de otro recurso gratuito: The Data Journalism Handbook (Manual de Periodismo de Datos), iniciativa del European Journalism Centre y la Open Knowledge Foundation, un manual imprescindible en el que han colaborado los que más saben en el mundo de esta apasionante disciplina.