Estrategias de comunicación: planifica tus proyectos

Estrategias de comunicación

Todo depende de las estrategias, o al menos en gran medida. En comunicación, saber planificar de una manera adecuada nos puede ayudar a resolver muchos de los problemas que seguramente surjan en el desarrollo de nuestro trabajo.

La estrategia no es, por tanto, una cuestión baladí. Es uno de los elementos más importantes en la construcción de un proyecto.

El hábito de planificar, de meditar reposadamente, de estimar y prever posibles incidencias, de contemplar las numerosas variables que siempre acompañan a todo proceso de desarrollo, debe estar presente tanto en proyectos concretos como en la estrategia general de nuestra comunicación.
Así, nos encontraremos con numerosos factores que estarán siempre presentes en esa planificación y a los que deberemos atender, queramos o no.

En una estrategia de comunicación general, nos encontramos rápidamente con la primera cuestión: ¿qué tipo de cliente quiero? ¿Todos, los más grandes, los más pequeños, los más cercanos, el mercado internacional? Lógicamente, cada una de estas categorías afectará a la forma de trabajo y a los objetivos concretos que podemos esperar. Una respuesta poco meditada, o muy optimista, trataría de asumir el mayor número de trabajos posibles, pero eso sería como pescar con red en busca de atunes y solo sacar sardinas. Estar dispuesto a dar servicio a grandes cuentas y a clientes más “humildes” también exige una buena planificación, equilibrar recursos a partes iguales sin que ninguno de los objetivos se vea afectado por el otro. Y lo mismo pasa con el ámbito geográfico; los servicios de comunicación no serán iguales a nivel local, centralizados en una ciudad como Valladolid, que en todo el panorama nacional o internacional.

¿Qué tipo de servicio quiero ofrecer?: ¿todo terreno, especializado, integral? Esto incidirá directamente en las opiniones que de nosotros se formará el cliente: puede que piensen que somos una agencia de comunicación muy grande y con muchas garantías o que queremos abarcar más de lo que podemos; que decimos sí a todo y, sin embargo, que no somos capaces de afrontar tanto trabajo; o que, entre tantas cuentas que previsiblemente manejamos, ellos serán uno más y la atención que podamos dispensables será más bien discreta. En este caso, la especialización puede ser una buena opción, pero nos obligará a discriminar sabiamente a nuestros clientes, llegando a rechazar numerosos trabajos, e incluso cuentas enteras. Además, parejo a los servicios de consultoría y las relaciones con los medios, existen diversos trabajos dentro de esa labor de comunicación que han de realizarse conjuntamente con esta: ya sea el diseño de elementos gráficos y/o multimedia, la contratación de espacios publicitarios -incluidos los artículos patrocinados-, el desarrollo de páginas web, la gestión de redes sociales, etc. Aquí es donde nuevamente surge la duda: ¿mi estrategia incluye el soporte directo de todas esas necesidades o, realmente, el valor está en saber rodearse de un buen equipo de proveedores?

El tiempo planificado para cada estrategia también es un factor decisivo en el éxito o fracaso de nuestras empresas. Ser cortoplacistas no parece ser nunca la mejor opción, pero eso dependerá de la estrategia a seguir. En estimaciones a medio y largo plazo es conveniente manterner la sangre fría, saber esperar los resultados y no modificar constantemente nuestros pasos.

Las variables en las estrategias de comunicación son numerosas y, por eso, es necesario dedicar tiempo a planificar y revisar constantemente los objetivos y los resultados, modificando, si es necesario, aquello que no esté dando resultados. En todo momento, debemos ser conscientes de nuestras capacidades, centrarnos en lo que realmente somos buenos y potenciarlo hasta la excelencia.