Mi página web ideal

Página web

Es indudable que, hoy en día, toda empresa que se precie cuenta con una página web: más o menos atractiva, más o menos operativa,… más o menos práctica. No importa que se trate de una pyme o de una multinacional, que se dedique a la venta de cosméticos o a la reparación de televisores; hace tiempo que entramos en la era de la exposición online, y si no estás en la red, sencillamente no estás.

Nos encontramos con una sociedad acostumbrada -y acomodada- a obtener toda la información a través de internet, con unos consumidores que poco a poco van perdiendo el miedo al carrito de la compra virtual, dejándose seducir por las recomendaciones y facilidades que el comercio electrónico proporciona y en donde nuestras tarjetas de crédito se pasean sin pudor por las www más variopintas.

Este universo online nos proporciona un sinfín de posibilidades a las que la empresa haría mal en renunciar. Pero, como siempre, el abordaje de este botín digital debe hacerse con mesura.

¿Qué tenemos que tener en cuenta si queremos aterrizar de manera suave en el mundo online?

  1. ¿Realmente necesito una web? Aunque me contradiga en lo dicho al incio del post, no todo el mundo necesita una web. Seguramente la frutería del barrio pueda desarrollar su negocio sin ella de manera exitosa.
  2. Y, ¿Qué web necesito? En este caso, podemos plantear otras dos cuestiones: ¿cuál es la actividad de mi empresa? Y, ¿tengo tiempo -o recursos- para encargarme de su mantenimiento? En el primer caso, si lo que vendemos son productos identificables, encontraremos webs basadas en catálogos muy visuales, con primacía de imágenes y comercio electrónico implementado; también, pueden ser sites corporativas, en las que se identifiquen rápida y claramente los mensajes básicos: quiénes somos, qué hacemos y cómo puedes contactar con nosotros, no es necesario adornar con secciones superfluas; en caso contrario, podemos necesitar desarrollos complejos, porque la cantidad de contenidos que necesitamos incluir así lo exige; podemos simplificar la estructura pero dotarla de contenidos muy trabajados; las necesidades, como ves, son realmente variadas. En el segundo caso, el tiempo del que disponemos para su gestión, dinamización y mantenimiento, tendremos que hacer un ejercicio de realismo: si no puedo encargarme, y no tengo posibilidad de que lo hagan otros, es mejor simplificar al máximo; los contenidos estáticos no tienen por qué ser una mala opción.
  3. ¿Ya tengo una web, y ahora? Pues ahora tienes que hacer un posicionamiento en buscadores. Utiliza acciones de marketing online para lograr la máxima difusión: marketing de contenidos, enlaces patrocinados, promoción en otros sites y foros especializados, display, etc.
  4. ¿Me vale con esto? No, me temo que no. Ahora hay que estar presente en otros escenarios virtuales, como las redes sociales. Aquí no te líes, es mejor estar en pocas y ser muy activo. Pero también es conveniente conocer las posibilidades que nos da cada una para saber cómo explotarlas de la manera más rentable. Por ejemplo, con Twitter podemos hacer mucho ruido, pero Pinterest nos da la posibilidad de mostrar nuestros productos de una manera muy atractiva; LinkedIn segmenta más nuestro destinatario; Facebook permite una mayor descripción y un tono más cercano y amable,…
  5. Morir de éxito. Es muy posible que, en un plazo razonable de tiempo, y si lo haces todo bien, el número de clientes empiece a incrementarse. Ten en cuenta que el mundo digital no tiene barreras y que el escaparate de tu empresa es ahora una ventana abierta al mundo. Debes estar preparado para afrontar demandas desde cualquier lugar del planeta: sobre todo, reservas de almacén y control de logística.
  6. Nuestra competencia también pugnará por su porción de clientes en la red. Observar y aplicar las últimas tendencias en marketing digital te darán una ventaja competitiva.
  7. Rentabiliza la inversión. Si has dedicado tiempo, esfuerzos y dinero en entrar en este mercado, mantente constante, no dejes que el trabajo caiga en saco roto. Dedica un tiempo razonable al mantenimiento y gestión de tu web y redes sociales.
  8. Ten un plan, una estrategia. En la era de los contenidos digitales, hacer las cosas de manera mecánica puede ser contraproducente. Hay que meditar nuestras acciones en base a una estrategia preestablecida. Dedicarnos, de manera sistemática, a compartir contenidos generados por otros evidencia nuestro pasotismo y falta de creatividad.

Si decides dar el paso al entorno digital, dalo bien. Estar en la red por estar no es una opción aconsejable.